septiembre 11, 2015

PONER LA OTRA MEJILLA y NICOLINO LOCHE

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“al que te dé una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.” (Mateo 5:39)

Más allá de tratar la real implicancia de lo que el Divino Maestro explica mediante esa hipérbole metafórica, quiero hacer mención de de un coterráneo mío que supo cómo "poner la otra mejilla": Nicolino Loche.

A Nicolino le encantaba hacer un verdadero show dentro del cuadrilátero cuando dejaba la guardia poniendo ambos brazos abajo, e inclinándose hacia el adversario le ponía su mejilla.

Por eso, Nicolino no tenía una adhesión total por parte del público del box, sino que más bien gustaba a los que no son habituales espectadores de dicha disciplina.

Porque para los seguidores del “box” le faltaba 'algo': la piña, el golpear, la definición boxística, lo cuál es lógico dado que al box a veces se lo ve como un duelo de gladiadores, que se plantan uno frente al otro y se pegan hasta que uno cae.

Pero Nicolino exaltaba y potenciaba ese sentimiento colectivo, más porteño que argentino, de la 'viveza criolla', el que tiene buenos resultados con poco esfuerzo, el que 'madruga' al oponente y si es posible, lo pone en ridículo”.

Y ¡vaya que lograba poner en ridículo a sus adversario! Ellos le arrojaban una serie de trompadas y ganchos que solamente servían como ventiladores pues no lograban pegarle. Loche continuaba, esquivando con movimientos de cintura y de cuello todos los golpes que le arrojaban.

Obviamente, el no lo hacía por cristiano, sino para demostrar su habilidad y poner en ridículo a sus adversarios. Hasta que ya no logró hacerlo más. Finalmente lo golpearon.

Pero, queridos amigos, creo que lo mejor de todo, sería guardar la suficiente distancia, es decir: alejarse.
MORALEJA:
“Si no entendemos a Jesucristo, no imitemos a Nicolino.”