.Estimado
SHARK:
Sabía que tu intención era hacer una buena discusión y agradezco tu explicación. En realidad, me gustó condimentarla con una cuota de causticidad para hacerla más interesante.
Te aclaro que sé muy bien lo que es ‘ciencia’ porque sé distinguir entre ciencias exactas, ciencias naturales o ciencias humanas. Yo denomino a lo mío “filosofía de café” o “psicología de café” o “sociología de café” o “astronomía de café”, etc., para indicar que no estudié en ninguna universidad y jamás definí cuál es mi vocación pues vivo satisfaciendo mi sed de saber, mediante leer y estudiar a nivel personal —no académico— todo un abanico de conocimientos. Lo que yo hago también es ciencia, aunque no sea universitario y yo la llame “ciencia de café”. Es más, a los dos libros de poesías que publiqué en papel, los titulé “Escribir por escribir, mientras sorbo mi café” y “La Muerte sigue viva, mientras sorbo mi café”, respectivamente. Porque todo mi saber es de café… (y porque me gusta tomar café cuando estudio, cuando escribo, cuando charlo y siempre).
Tener una argumentación científico-filosófica que pueda coincidir en algún caso con el argumento de Aristóteles puede o no ser más cómodo. Depende de cómo se vea. Pues hoy en día el creer en Dios conlleva el problema de tener que “remar contra la corriente” y hasta ser considerado ignorante (sé que no por ti). Tanto los científicos (incluyendo a los de todas las ramas del saber) que buscan entender y explicar la realidad, sea que crean ver en ello una mente divina o que crean ver la ausencia de una mente divina, desde esos mismísimos puntos de vista científicos, ambos son puramente deseos personales tanto para los unos como para los otros. Y obviamente, desde cualquier rama del saber científico nada puede asegurar que exista o no exista una Primera Causa.
Casi todos saben pero es bueno aclararlo también dado que mencionas algo sobre Teología, es que lo que sé al respecto sin ser teólogo, se debe a que fui católico desde mi niñez, pero comencé a estudiar la Biblia un mes después que Neil Armstrong pisó la Luna, y un año después me hice Testigo de Jehová y seguí y sigo aprendiendo.
De más está decir lo que todos sabemos:
Creer en Dios, es una cuestión netamente de fe (y yo la tengo).
Un abrazo cordial desde Mar del Plata,